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Papa Francisco: “Jesús no quiere cristianos egoístas”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo (Lc 9,51-62) muestra un pasaje muy importante en la vida de Cristo: el momento en que – como escribe san Lucas – «Jesús tomó la firme decisión de ponerse en camino hacia Jerusalén» (9,51). Jerusalén es la meta final, donde Jesús, en su última Pascua, debe morir y resucitar, y así llevar a cumplimiento su misión de salvación.

Desde aquel momento, luego de aquella “firme decisión”, Jesús apunta directamente hacia a la meta, y también a las personas que encuentra y que le piden seguirlo, dice claramente cuáles son las condiciones: no tener una morada fija; saberse despegar de los afectos humanos; no ceder a la nostalgia del pasado. Pero Jesús también les dice a sus discípulos, encargados de precederlo en el camino hacia Jerusalén para anunciar su paso, que no impongan nada: si no encontrarán disponibilidad a recibirlo, continúen, vayan adelante. Pero Jesús no impone jamás, Jesús es humilde, Jesús invita. Si tú quieres ven. Y la humildad de Jesús es así. Él nos invita siempre. No impone.

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Todo esto nos hace pensar. Por ejemplo, nos dice la importancia que, también para Jesús, tuvo la consciencia: el escuchar en su corazón la voz del Padre y seguirla. Jesús, en su existencia terrenal, no estaba, por así decirlo, condicionado por un “control remoto”: era el Verbo encarnado, el Hijo de Dios hecho hombre, y a un cierto punto tomó la firme decisión de subir a Jerusalén por última vez; una decisión tomada en su consciencia, pero no solo: con el Padre, en plena unión con Él! Ha decidido en obediencia al Padre, en escucha profunda, intima de su voluntad. Y por esto la decisión era firme, porque fue tomada con el Padre. En el Padre Jesús encontraba la fuerza y la luz para su camino.

Y Jesús era libre. En aquella decisión era libre. Jesús a nosotros los cristianos nos quiere libres como Él. Con aquella libertad que viene de este diálogo con el Padre, de este diálogo con Dios. Jesús no quiere cristianos egoístas, que sigan el propio ‘yo’, que no hablan con Dios, ni cristianos débiles, cristianos que no tienen voluntad, cristianos a control remoto, incapaces de creatividad, que buscan siempre conectarse con la voluntad de otro, y no son libres. ¡Jesús nos quiere libres! Y ¿dónde se consigue esta libertad? En el diálogo con Dios en la propia conciencia. Si un cristiano no sabe hablar con Dios, no sabe escuchar a Dios en su propia conciencia no es libre, no es libre.

20100411Por eso debemos aprender a escuchar más a nuestra consciencia. Pero ¡atención! Esto no significa seguir el propio yo, hacer aquello que me interesa, que me conviene, que me gusta… ¡No es esto! La consciencia es el espacio interior de la escucha de la verdad, del bien, de la escucha de Dios; es el lugar interior de mi relación con Él, que habla a mi corazón y me ayuda a discernir, a comprender el camino que debo recorrer, y una vez tomada la decisión, a ir adelante, a permanecer fiel.

Nosotros hemos tenido un ejemplo maravilloso de cómo es esta relación con Dios en la propia conciencia. Un reciente ejemplo maravilloso, el Papa Benedicto XVI nos ha dado este gran ejemplo. Cuando el Señor en la oración, le ha hecho comprender cuál era el paso que debía dar. Ha seguido, con gran sentido de discernimiento y valor, su consciencia, o sea la voluntad de Dios que hablaba a su corazón. Y este ejemplo de nuestro Padre nos hace mucho bien a todos nosotros, como un ejemplo que debemos seguir

La Virgen, con gran simplicidad, escuchaba y meditaba en lo más íntimo de sí misma la Palabra de Dios y aquello que sucedía a Jesús. Siguió a su Hijo con íntima convicción, con firme esperanza. Que María nos ayude a convertirnos cada vez más en hombres y mujeres de consciencia – con conciencia libre, porque en la conciencia tiene lugar el diálogo con Dios – hombres y mujeres capaces de escuchar la voz de Dios y de seguirla con decisión.

Palabras del Papa Francisco después del rezo mariano:

Queridos hermanos y hermanas, hoy se celebra en Italia la Jornada de la caridad del Papa. Deseo agradecer a los Obispos y a todas las parroquias, especialmente las más pobres, por las oraciones y las ofrendas que sostienen tantas iniciativas pastorales y caritativas del Sucesor de Pedro en todas partes del mundo. ¡Gracias a todos!

Dirijo de corazón mi saludo a todos los peregrinos presentes, en particular a los numerosos fieles venidos de Alemania. Saludo también a los peregrinos de Madrid, Augsburg, Sonnino, Casarano, Lenola, Sambucetole y Montegranaro; al grupo de laicos dominicanos, a la Fraternidad apostólica de la Divina Misericordia de Piazza Armerina, a los Amigos de las misiones de la Preciosísima Sangre, la UNITALSI de Ischia di Castro y a los muchachos de Latisana.

¡Les pido que recen por mí y a todos ustedes les deseo buen domingo y buen almuerzo!

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Para un amigo como Tú…!!

Este post lo quiero dedicar a mi hermano de fe en Cristo Jesús.  Hoy  estas recibiendo un don especial, lo que has decidido tomar  es uno de los caminos más felices y gratificantes  que nos da Dios, pero también de los más difíciles de seguir: Serás un símbolo de valentía y de entrega total a Cristo.

_DSC1472Para ti querido amigo, que me has dado lo mejor de ti mismo, para ayudarme a encontrar a Jesús de Nazaret, para ti, que acabas de entregar tu juventud ilusionada, para ti, que perseveras en la crisis de esperanza y de amor, que, a pesar de las dificultades, aún sigues pronunciando, “Aquí estoy porque me has llamado…” para ti, que predicas desde la experiencia y la vida, siempre atento a la escucha de la Palabra, que día tras días te pones a los pies del sagrario con un estremecimiento, para ti, que recorrerás kilómetros entre varias aldeas para anunciar la palabra de Dios a cada una de ellas, a ti que sabes consolar en el dolor de un fallecimiento y nos animas en el gozo del amor y el nacimiento, para ti, que sigues ahí cuando ya todos se han ido, siempre dispuesto y siempre disponible, para ti, siempre tan cercano, siempre en oración, activo en la contemplación, contemplativo en la acción…para ti, amigo, Tu sabes quién eres, Si, Para Tí.

Por todo eso, mi querido amigo, yo como oveja de este rebaño quisiera pedirte lo siguiente: Quiero pedirte que vivas como Cristo en carne propia. Él nos enseñó cómo debemos vivir, mostrando ante todo humildad y amor hacia el prójimo. Quiero pedirte que cuando llegues a seas sacerdote no seas un padre sentado en un trono de oro. Quiero que seas un pastor de la calle, un pastor que viva la realidad de sus ovejas. Jesús nunca se quedó sentado en un trono en un palacio con las mejores comodidades del mundo; eligió estar con su pueblo en la calle compartiendo su sufrimiento  y angustia, pero llevándoles amor a su corazón.

La Iglesia de hoy necesita verdaderos guerreros que lleven su mensaje a todo el mundo, verdaderos agentes de cambio, ejemplos de vida, así como lo fue Jesús. Te quiero un futuro sacerdote que viva como vivió Cristo. Siendo Él el mismísimo hijo de Dios escogió nacer  en un establo en medio de la inmundicia y de la pobreza y no en un palacio de oro. Siendo Jesús el hijo de Dios, escogió morir de la manera más humillante y dolorosa que existía, todo esto por amor, por amor a todos nosotros.

Por eso mi querido amigo, quiero pedirte que seas como Él ya que su amor infinito y su eterna misericordia es la razón de tu vocación. No quiero que uses sotanas con bordados de oro ni zapatos hechos a mano. Quiero que tu vestimenta sea bordada por la gracia del espíritu santo y tus zapatos hechos por el amor de Dios. Quiero que reflejes humildad y caridad ante todo el que te vea. Sigue los pasos del santo padre Francisco quien ha venido siendo un gran ejemplo de todo esto en nuestra Iglesia. Los apóstoles nunca predicaron la palabra de Dios en lujosas carrosas o bajo un techo de cristal, ellos iban solo con un bastón y un par de sandalias y con eso lograron convertir naciones enteras y cambiar el mundo para siempre. Te invito a seguir su ejemplo y convertirte en un verdadero apóstol de Cristo.

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Por último, quiero pedirte que ante todo les hagas caer en cuenta a tus ovejas y al mundo entero de que nuestra Iglesia no es un museo de santos sino un hospital de pecadores.

Gracias por tu entrega y por ser como eres, que Dios te bendiga. Considérame una oveja  de tu próximo rebaño!!! Gracias por todo lo hermoso que aprendí contigo, eres una persona maravillosa para mí.

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Pedro y Pablo pregoneros del AMOR!!

En la Solemnidad, en que celebramos a los apóstoles Pedro y Pablo, columnas de la Iglesia, podemos fijarnos en el ejemplo de fidelidad leal a Jesucristo que brilla sobremanera en estos dos hombres. Ellos quisieron que su vida no fuera sino lo que el Hijo de Dios determinara. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que todo el interés de Pedro y de Pablo, aun siendo de caracteres bien distintos, según se muestra con evidencia en los relatos del Nuevo Testamento, fue identificarse con el querer de Cristo; es decir, obedecerle. El máximo deseo de cumplir en detalle la voluntad de Jesús, identifica, en ese sentido, a ambos Apóstoles; y no sólo a ellos, sino a todos los santos, pues, ninguno puede serlo al margen de la voluntad de Dios.

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Cuando parece que un cierto ideal de la persona consistiría en desenvolverse en la vida guiado únicamente con el propio criterio, sin más punto de referencia que el parecer personal; cuando bastantes consideran definitivas sus opiniones, y suficientes –por ser suyas– para configurar su vida del mejor modo posible; nos ofrece hoy la Iglesia –Nuestra Madre–, para edificación de todos los fieles, el estímulo de la obediencia. Cuantos deseamos conducirnos con la segura esperanza de la Vida Eterna, no lo haremos de acuerdo con nuestro parecer, ya que la Eterna Bienaventuranza no es un proyecto humano. Comprendemos, en efecto, fácilmente que no es una decisión del hombre nuestra existencia en este mundo ni la Vida Eterna, en intimidad con Dios, que conocemos por Revelación.

Pedro, habiendo conocido el extraordinario e inalcanzable poder y majestad de Jesucristo, se mantiene inamoviblemente fiel al Maestro, cuando bastantes le abandonan porque no comprenden sus palabras. Señor, ¿a quién y iremos? –le responde–, Tú tienes palabras de Vida Eterna. Así se expresa el Príncipe de los Apóstoles en el crítico momento –para muchos– de la deslealtad. Cuando aparecen haber perdido sentido los milagros realizados; cuando su vida admirable y sus palabras, cargadas de autoridad, no significan nada para la mayoría, Pedro confía aún en Jesús. Su persona será para él siempre merecedora de toda confianza: hay que creerle siempre y obedecerle. El criterio de Cristo tendrá en todo momento para este apóstol una autoridad absoluta. Las palabras de Jesús y sus deseos tienen mucha más fuerza para él que sus propios pensamientos.

De manera semejante se manifiesta Pablo, el Apóstol de las Gentes. A partir de su asombrosa conversión, su vida entera queda vertebrada por la persona de Jesucristo. Para mí, vivir es Cristo, declara. Tened los mismos sentimientos de Cristo Jesús, pide a sus fieles de Filipo. Poco interés tenía para San Pablo autoafirmarse en esta vida. Lo único que vale verdaderamente la pena es ser como su Señor, vivir su vida. Hasta llegar a decir, con un santo orgullo: ya no soy yo quien vive, que es Cristo quien vive en mí. En poco tenía, pues, los planes personales, las propias ilusiones y proyectos –por muy suyos que fueran–, si eran diferentes a los imperativos divinos que movían toda su persona.

Parece muy claro, por lo demás, que la mayor hazaña o reflexión de cualquier hombre, por decisiva que parezca, no pasa, en la práctica, de ser algo necesariamente vinculado a lo caduco, como el mismo hombre. De hecho, son muy pocos en proporción las mujeres y los hombres que han pasado a la historia. En cambio, identificados con Dios, que en Jesucristo nos hace posible conocer su voluntad, aunque los hombres tengan poca relevancia para el acontecer humano, se hacen eternos e inapreciablemente valiosos: al modo de la divinidad. Muchos han logrado, sin fama ni espectáculo, acrecentar su vida absolutamente –no ya para el mundo–, porque con toda sencillez procuraron vivir según el querer divino.

Rembrandt.La discusion entre San Pedro y San Pablo

Obediencia: que en nosotros se haga Su Voluntad: hágase Tu voluntad en la tierra como en el Cielo, rezamos con la oración que Cristo nos enseñó. Pidámosle que, en efecto, cada día sea para todos más decisivo, no tanto hacer lo que queremos, cuánto lo que Él quiere; firmemente convencidos de que no nos hace mejores ni más grandes en la vida salirnos con “la nuestra”, sino que Dios se salda con “la suya” en nosotros. Comprobaremos, a partir de esta docilidad, que nos va mejor además en las relaciones interpersonales. Guiados por intereses personales, que con demasiada frecuencia son egoístas, tenemos sobrada experiencia –por desgracia– de la sociedad tensa que de ordinario hemos de soportar. También por lograr una convivencia en paz, nos conviene dejarnos conducir por los mandamientos de nuestro Creador. Siendo el autor del hombre, tiene la ciencia exacta –la ley moral– para el más correcto desenvolvimiento humano.

El hombre más feliz y perfecto es aquel en quien mejor se cumple la voluntad de nuestro Creador y Señor. Así es nuestra Madre la más maravillosa de las criaturas: hizo en mí cosas grandes el que es Todopoderoso, puede afirmar. Implorando su asistencia maternal sabremos imitarla.

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Ante sus ojos eres extremamente importante…!!

Sabes que para Dios Tu, proprio, Tu…, eres muy importante? No pienses que Dios no te considera porque no piensas continuamente a Él.
UNAS MANOS CON NIÑO EN BRAZOSTe ama desde la eternidad. Tu vida es una aventura fascinante y misteriosa, tras la que están millones y millones de años de Dios. Desde toda la eternidad, cuando todavía no existía nada de lo que se ha hecho, Dios pensó en ti y te amó y “soñó” contigo (Jer 31,3). ¿Cómo serán los “sueños” de Dios? Soñó en hacerte sant@ y te encomendó una misión universal. Desde el mismo día de tu concepción, en el que creó tu alma con un acto de infinito amor por ti, desde ese día sigue derramando su amor sobre tu vida y sigue esperando con ilusión tu respuesta a sus planes divinos. El siempre te tiene presente ante sus “ojos” y te ama personalmente  en cada momento. “Dios es mas intimo a mí que yo mismo”. Decía San Agustín. Te ama así como eres, sin discriminación y espera de ti una respuesta de amor. Te ama como si fueras la única creatura del universo. Si hubieras existido solo tú, se hubiera encarnado, hubiera sufrido y hubiera muerto solo por ti. Eres un niño, un adolescente, un joven, un anciano, un hombre, una mujer, rico o pobre, sano o enfermo, santo o pecador, integro o discapacitado? Dios no hace diferencias injustas y ama a todos in modo particular, a cada uno con su propia historia o con su propia personalidad.
Ante sus ojos eres extremamente importante, aunque si nadie te considera o los demás te desprecian por aquello que eres o apareces ante los ojos de los hombre. Dios conoce muy bien tus pensamientos, tus sentimientos, tus dolores, tus cansancios, tus alegrías, tus temores, tus dudas y tus acciones. Pero no por ello te juzga, no juzga tus situaciones presentes: El ve en ti lo que puedes convertirte con su ayuda. Dios te ama aunque cuando tu estas lejos de Él o estas hundido en el pecado, porque no quiere que ninguno se pierda. Y cuando sufres está más cerca che nunca, porque propio entiende el sufrimiento de la humanidad, el sufrimiento del hombre en el sufrimiento de su hijo predilecto.
con-amor-eterno-te-he-amado-mary-salinasNo te preocupes demasiado de lo que piensan los demás. Piensa, más bien, en lo que Dios espera de ti. Desarrolla tus talentos, estudia, supérate, corrige tus defectos. No te lamentes de ser o de tener menos que los otros. No hagas comparaciones inútiles. Tú eres diferente. Y, cuando al verte llena de defectos, sientas que tu ánimo se te cae por tierra, levántate. Dios todavía no ha terminado contigo. Déjate cambiar por El. Estás en proceso de maduración. Estás en camino a la santidad. No te detengas y síguelo, aunque sea por el camino de la cruz. Aprecia y disfruta de las pequeñas cosas de la vida para ser feliz. No necesitas cosas caras o lujosas para tener alegría y paz. Vive el presente con seriedad y responsabilidad. Haz bien todo lo que haces. Admira la belleza de la naturaleza. Disfruta del perfume y belleza de las flores, de una hoja de hierba, del rumor del riachuelo, del canto de los pájaros. ¡Hay tantas cosas lindas que tu Padre ha creado para que seas feliz! Sólo por ti crearía de nuevo el Universo. ¿No lo crees? ¿Tan poco crees que vales para Dios?.
No sientas complejo de inferioridad. No te devalúes. No ocultes tus talentos. Desarrolla tus cualidades. Haz de tu corazón un cielo, donde viva a gusto Jesús. Haz de tu vida una fuente inagotable de amor, donde puedan saciar su sed de Dios tantos hermanos tuyos que te necesitan. Dios te ama, no lo olvides. El cuenta contigo para salvar al mundo.