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Vale la pena dejarlo todo y seguir a Jesús!!


A ti, joven, que sientes en tu corazón el llamado del Señor, te dirijo estas palabras. La vida consagrada es un regalo maravilloso que Dios te ofrece. Desde toda la eternidad, Jesús pensó en ti y soñó con hacerte tu esposa. Te ha escogido entre millones de mujeres del mundo entero. Te ha llamado, no porque seas más hermosa o más inteligente que las otras. Simplemente, porque Él te ha amado, a pesar de tus defectos y debilidades, incluso, a pesar de tu vida pasada no tan santa.
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Vale la pena dejarlo todo y seguir a Jesús para siempre y sin condiciones. Vale la pena dar la vida entera por Él y por los demás. Ciertamente, debes renunciar a ser madre físicamente, pero Dios te dará infinidad de hijos espirituales a quienes debes cuidar. ¿Has pensado alguna vez cuántas personas desconocidas y a quienes sólo conocerás en el cielo, extienden sus manos hacia ti, porque necesitan tu ayuda? Son los hijos que Dios te da, pues Él quiere hacerte madre de muchas almas. Para ellas debes ser luz en su oscuridad, ayuda en sus penas, alegría en su tristeza, esperanza en su desesperación. No los defraudes. Hay demasiada gente en el mundo que necesita de ti para ser feliz y espera tu respuesta fiel y generosa a la llamada de Dios.
¿Recuerdas el capitulo 18 del libro del Génesis? Dios había decidido destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra por sus pecados y corrupción. Abraham intercede por ellas y le dice: Señor, ¿vas a destruir al justo con el malvado? ¿No los vas a perdonar por cincuenta justos que hubiera adentro? Y Dios dijo: Si encuentro cincuenta justos, no destruiré la ciudad por amor a ellos. Y siguió Abraham intercediendo… Y si hubiera cuarenta y cinco… Y si hubiera cuarenta… Y si hubiera treinta… Y si hubiera veinte… Por fin, insistió por última vez: Señor, no te enfades, ya sólo te lo voy a pedir esta última vez… Y ¿si hubiera diez justos? Y Dios dijo: Tampoco en atención a esos diez destruiría la ciudad. Pero no había ni siquiera diez justos en Sodoma y Gomorra, y Dios las destruyó.
La enseñanza es clara: Por unos pocos buenos, Dios puede proteger a muchos otros. Y esa es, precisamente, la misión de los consagrados: interceder por todos sus hermanos los hombres para conseguirles la salvación. Ellos son los pararrayos del mundo, que detienen la cólera de Dios. Son la raíz escondida que lleva la savia vital a todo el árbol de la Iglesia. Son la antorcha encendida que guía en la noche a los desorientados.
Así que tú estás llamada a ser antorcha, estrella de la noche, pararrayos de Dios, luz en la oscuridad del mundo. Tú estás llamada a reparar y consolar a tu Dios por tantas ofensas que recibe en el mundo. Dios quiere que seas santa, pues sólo así podrás cumplir fielmente y plenamente tu misión. En la medida en que seas santa y ames más a Dios y a tus hermanos los hombres, podrás cumplir mejor tu misión. Por supuesto que en la vida religiosa no todo es color de rosa. Encontrarás consagradas mediocres, comodonas, más preocupadas por sus cosas que por las cosas de Dios… Pero no te desanimes, tú has venido al convento por Dios. Eres esposa de Jesús y debes hacerlo feliz, incluso ofreciéndole los problemas y sufrimientos que debas soportar. El monasterio no es un cielo, pero es un lugar desde donde es más fácil llegar a él.
No olvides que de tu generosidad depende la salvación de muchas almas, que en el cielo te llamarán MADRE y que esperan tu respuesta generosa y fiel al Señor. Jesús te necesita y cuenta contigo para salvar al mundo. Tú tienes la respuesta. Si tienes dudas, puedes pedir hacer una experiencia de unos días en un convento para conocer mejor su vida antes de entrar. Pero defiende tu vocación contra viento y marea. No te preocupes tanto de lo que digan los demás, incluso familiares, sino de lo que diga Dios.
Defiende tu vocación. No te aferres a tus seguridades humanas. Déjalo todo como Abraham, a quien Dios dijo: Deja tu tierra y tu parentela y vete a la tierra que yo te mostraré (Gen 12,1). Y él lo dejó todo para seguir la voluntad de Dios y nunca se arrepintió. Recuerda a los apóstoles, a quienes Jesús les prometio hacerlos pescadores de hombres, y lo siguieron sin pensarlo dos veces. Ellos dejaron al instante las redes y le siguieron (Mt 4, 20). En cambio, el joven rico a quien Jesús tambien llamó y le dijo: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, dáselo a los pobres y luego ven y sígueme…, se fue triste, porque tenía muchos bienes (Mt 19, 21-22). Vale la pena arriesgarlo todo por Jesús. No te arrepentirás, te lo digo por experiencia. Con Jesús nunca pierdes, siempre saldrás ganando. Todo el que dejare hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos por amor a mi nombre, recibirá cien veces más en esta vida y después la vida eterna (Mt 19,29). Y para terminar, unas preguntas: ¿Qué vas a hacer con tu vida? ¿Cuáles son tus proyectos? ¿Has pensado en la posibilidad de ser religiosa y consagrarte totalmente al servicio de Dios y de los demás? Si no estás segura, te recomiendo que vayas todos los días a los pies de Jesús, ante el sagrario, y le preguntes: Señor, ¿qué quieres de mí?
¿Cuál es mi misión? Y Él te responderá, quizás sin palabras, pero con toda claridad.
P. ÁNGEL PEÑA O.A.R
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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.