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1º Domingo de Cuaresma!


Las tentaciones del hombre
i-c-tentaciones-3Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el diablo durante cuarenta días. No comió nada en aquellos días y al fin tuvo hambre. Entonces le dijo el diablo: “Si eres Hijo de Dios di a esta piedra que se convierta en pan”. Jesús le respondió: “Escrito está: «No sólo de pan vivirá el hombre»”. Después lo condujo el diablo a un lugar elevado, le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos porque me ha sido entregado y lo doy a quien quiero, por tanto, si me adoras, todo será tuyo”. Jesús respondió: “Escrito está: «Adorarás al Señor tu Dios y a Él sólo servirás»”. Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque escrito está: «A sus ángeles te encomendará para que te guarden y te llevarán en sus manos, no sea que tu pie tropiece contra alguna piedra»”. Pero Jesús le respondió: “Está dicho: «No tentarás al Señor tu Dios»”. Y terminada toda tentación, el diablo se alejó de Él hasta el momento oportuno. Lc 4,1-1.
Hoy, Jesús, te veo en pleno desierto. Y te veo ahí para aprender a vencer todo el mal, las tentaciones que pueden dominar al hombre y que me pueden dominar en cualquier momento. Y veo cómo eres tentado y veo cómo el diablo se mete en tu desierto, en tu oración, en tu camino, y te tienta en lo que más necesitas: en el hambre. Tienes hambre… Te dice que hagas el milagro de convertir las piedras del desierto en pan. Aprendo de tu gran respuesta: “No sólo de pan vive el hombre”. Cuántas veces, Jesús, también me gusta a mí lo extraordinario, el milagro, que se me concedan tantas cosas… Esa ambición, esa tentación de querer todo como yo pienso, como yo quiero. Y Tú que dices: “No sólo de pan vive el hombre”. Con eso no voy a poder ir hacia ti, con eso no voy a ser feliz. Jesús, dices que no es lo humano, que es otro tipo de alimento el que tengo que tener. Ese no.
Y veo cómo a continuación todavía el diablo te lleva a un lugar elevado y te muestra todos los reinos y te dice: “Si me adoras, todo será tuyo”. Y cómo contestas, Jesús: “Adorarás al Señor tu Dios y a Él solo servirás”. ¡Cómo me ayuda esta tentación! Cuántos ídolos tengo en mi vida, cuántos centros que no son Tú, y Tú eres el verdadero eje de mi vida y el verdadero centro, y a ti es al que tengo que darte culto, alabanza, adoración. Cuando pierdo de vista este enfoque, camino en el vacío. ¡Qué tentación! ¡Cómo me ayudas! ¡Cuántos ídolos! A Él sólo darás culto…
Por último te lleva al pináculo del Templo y allí te dice que si te tiras, sus ángeles te cogerán. Pero Tú respondes: “No tentarás al Señor tu Dios”. La tentación de la fama, la tentación del poder. ¡Qué enseñanza, Jesús! Tú quieres lo ordinario, quieres lo normal y quieres que aprenda a darme cuenta de cómo el mal se mete en todo y se mete en mi vida sin enterarme. Y me admira porque este mal, al ver que Tú no le haces caso y que Tú puedes sobre él, dice el texto que el diablo se alejó. Ayúdame, Jesús, también a vencer las tentaciones, a no querer suplantarte a ti por el poder, por la fama, por el orgullo. Y que vea que todas las ocasiones son buenas para que el mal se meta, pero que tengo que aprender a vencerlas yendo al desierto. Y allí, en el desierto, contigo, en el desierto de mi corazón, donde Tú estás y en el silencio, aprenderé a vencer todo lo que me cuesta.
Hoy, Jesús, te pido mucho que me des luces para darme cuenta de qué tentaciones me dominan. Que aprenda también a comprender que el diablo se mete sagazmente en cualquier rincón de mi corazón y que utiliza todos los medios necesarios para apoderarse del hombre. Ayúdame, Jesús, líbranos del mal…¡líbranos del mal! Y ayúdanos a vencer la tentación. Hoy te repito: no me dejes caer en la tentación.
Y se lo pido a tu Madre, que me ayude, que me dé luces, que me despierte a todo lo que puede meterse de mal en mí, en mi vida, en mi trabajo, en mis pensamientos, en mis acciones. Líbranos del mal y no nos dejes caer en la tentación. Hoy, Jesús, en este encuentro me quedo contigo en ese desierto, viendo las tentaciones, el mal que se me mete. Dónde, cuándo, cómo y de qué manera entra sagazmente en mi vida. Y te lo pido a ti para que nos ayudes a vencer el mal. Sabes que somos humanos y caemos… “Y no nos dejes caer en la tentación”. Me quedo contigo en plena oración…
Éstas son las tentaciones del hombre.
 Que así sea
FRANCISCA SIERRA GÓMEZ
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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.