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CARA A CARA!


El-papa-Francisco-pide-buscar-formas-pacíficas-para-superar-la-crisis-en-VenezuelaMateo 25,31-46. La parábola del Juicio final pone fin al discurso apocalíptico. El «guión» es del propio evangelista. En compensación, Mateo ha tomado el contenido del juicio del tratado de los «dos caminos», particularmente la enumeración de las buenas obras. Escrito primero en arameo, este librito es contemporáneo de Jesús y del cristianismo. En el Deuteronomio se encuentra por primera vez el tema de los dos caminos: uno conduce a la muerte, el otro a la vida.  Mateo, que en su primer discurso ya había puesto en labios de Jesús: «No basta decirme: ‘¡Señor, Señor!’, para entrar en el Reino de Dios; no, hay que poner por obra el designio de mi Padre del cielo», entra aquí en lo concreto de la vida. Alimentar al hambriento, dar un vaso de agua, acoger al forastero,… preocuparse por el más humilde. En esto se conoce al verdadero discípulo.
¡Extraño cara a cara, donde el Hijo del Hombre juzga al hombre sobre la calidad de su mirada! «Señor, ¿cuándo te vimos?». Unos y otros, benditos y malditos, plantean la misma pregunta. Pero los primeros, al dejar que su corazón se conmueva ante la miseria, han visto, en la fe, al que ahora contemplan sus ojos en el cara a cara decisivo. «¡Dichosos los limpios de corazón!»… «¡Sed santos, dice Dios, como yo soy santo!». No se trata de proteger la pureza contra las miserias del mundo. Se trata de compartir la santidad del que ha apostado por el hombre haciéndose hombre. Hombre, pobre, humilde, emigrado, prisionero, rechazado. La santidad de Dios es para nosotros algo decisivo que penetra lo cotidiano con dimensión de eternidad.
Al hacerse hombre, Dios ha roto la barrera entre el cielo y la tierra.
La salvación ya no está en huir hacia el más allá, sino en la capacidad de ver el más allá en el rostro del hombre concreto, del «prójimo», aparentemente tan poco divino.
Dios santo, Señor y Dios nuestro,
tú que contemplas los cielos
en el infinito de tu gloria,
has tomado rostro de hombre
y has compartido la miseria
del más abandonado de entre los pobres.
Danos la fuerza de tu bendición.
Santifica nuestro corazón con el fuego de tu palabra
para que nuestros ojos reconozcan tu presencia
en la mano que se tiende
y en la mirada que mendiga nuestro amor.
Pues tú nos juzgarás sobre el amor
cuando llegue el día de tu juicio.
No juzguéis y no seréis juzgados:
haz, Señor, que descubramos tu rostro
en los rasgos del hombre despreciado y rechazado.
No te vengues, para que no seamos condenados:
haz también que busquemos la paz
allí donde el mundo alimenta la guerra y la división.
No calumniéis, para poder escapar del castigo:
haz, Señor, que amemos en nuestros hermanos
el bien escondido y los gérmenes del progreso.
No explotéis al débil para poder vivir en la luz:
haznos artesanos de la justicia,
jornaleros de reconciliación y de futuro.
 Marcel Bastin
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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.