Publicado en AMOR, CONFIANZA, CORAZÓN, DIOS, ESPERANZA, TERNURA, VIDA

“QUE MI VIDA SEA UN CANTO DE AMOR”


Oh Jesús, quisiera que mi vida fuera una canción de amor para Ti. Quisiera tener el corazón de un niño y un alma pura para cantarte en unión con los ángeles. Señor, todo mi amor es un regalo de tu bondad y siento deseos de más amor para amarte más y más. Jesús, te amo. Sí, te amo con las flores y las rosaledas. Te canto con los pájaros y el mar. Te canto con el cielo azul y las montañas de mi país, y con las lejanas estrellas y galaxias del universo.

Gracias, Señor, por tu amor. Me siento deslumbrad@ por tanto amor que has derramado en mi vida. Y me siento pequeñ@ y miserable por tanta ingratitud de parte mía. Por eso, Señor, aunque mi boca estuviera muda, quisiera cantarte con las olas del mar y con el silbido del viento canciones de eterno amor. Cada momento quisiera abrir mis brazos hacia Ti y decirte sin palabras que te quiero.

Hay días en que veo nubes en el horizonte de mi vida y tengo miedo. Manos invisibles parece que me tiran hacia atrás y no me atrevo a dar un paso al frente. Me da vergüenza hablar de Ti, me siento débil y temeroso. Por eso, Jesús, necesito tu fortaleza para caminar. Dame tu fuerza para seguir adelante. Contigo voy segur@ y tranquil@. Y Tú me dices: No tengas miedo, solamente confía en Mí (Mc 5, 36).

Jesús, en este momento, siento como si todas mis canciones estuvieran a mi puerta, queriendo salir para decirte cuánto te amo. Todas las olas de amor de mi corazón quieren llegar hasta el sagrario para besar tus pies y darte un beso de amor. Y quiero cantar con las maravillas del cosmos un cántico de amor. Gracias, Señor, por mi vida.

Gracias por todos mis familiares y antepasados. Tú eres la razón de mi existir. Tú eres la alegría de mi vida. Tú eres mi Dios y mi todo. Me rindo a tus pies y te consagro mi vida entera como un himno de amor. Quiero hacer de mi vida un continuo acto de amor y repetir a cada latido de mi corazón: Jesús, yo te amo y yo confío en Ti. Gracias, Señor. A ti el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

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El alma sin oración

es como un huerto sin agua,

como sin fuego la fragua,

como nave sin timón.

Nunca dejes la oración,

si quieres salvar tu alma.

Sin gracia no hay salvación

y sin oración no hay gracia.

Ángel Peña O.A.R.

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.