Publicado en AMOR, Comunicación, CONFIANZA, CORAZÓN, PSICOLOGIA, SANACION, SOLEDAD, VIDA

La libertad interior.


 libertad de creer, de esperar, de amar!
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La idea que me gustaría desarrollar ahora, en la misma línea de la experiencia vivida por Santa Teresita y por Etty, es la siguiente: la verdadera libertad, esa libertad soberana del creyente, consiste en que éste, en cualquier circunstancia y gracias a la asistencia del Espíritu Santo, que «ayuda nuestra debilidad»II, cuenta con la posibilidad de creer, de esperar y de amar. Nadie se lo podrá impedir jamás. «Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni criatura alguna podrá separamos del amor de Dios que está en Cristo Jesús, Señor nuestro»`. Nadie en el mundo podrá prohibirme jamás que crea en Dios, que ponga en Él toda mi confianza, que le ame a Él y al prójimo con todo el corazón. La fe, la esperanza y la caridad son plenamente libres, porque si están sólidamente enraizadas en nosotros, poseen la facultad de alimentarse incluso de lo que se opone a ellas. Si mediante la persecución quieren impedirme que ame, siempre me queda la posibilidad de perdonar a mis enemigos y de transformar la opresión en un amor más grande. Si quieren ahogar mi fe quitándome la vida, mi muerte se convertirá en la más bella profesión de fe que se pueda concebir. El amor, sólo él, es capaz de vencer el mal con el bien, de obtener un bien del mal.
Los restantes capítulos de esta obra querrían ser, desde distintos puntos de vista, una ilustración de esta verdad espléndida, porque quien la entiende y la pone en práctica alcanza esa libertad soberana. El crecimiento en la fe, la esperanza y la caridad es la única vía de acceso a la libertad.
Antes de profundizar en este campo, examinaremos un aspecto importante relacionado con los diferentes modos en que la libertad puede ejercerse de un modo concreto.
 El acto de libertad.- ¿elegir o aceptar?
 A causa de la errónea visión de la libertad a que aludíamos antes, a menudo se considera que el único ejercicio de libertad auténtico consiste en elegir de entre diferentes posibilidades la que más nos conviene; de forma que, cuanto mayor ‘ sea el abanico de posibilidades, más libres seremos. La medida de nuestra libertad sería proporcional a la cantidad de opciones posibles.
 Sin embargo, y de un modo inconsciente, esta noción de libertad, que enseguida incurre en contradicción y conduce a un callejón sin salida, se halla muy presente. En todas las circunstancias de nuestra vida nos gustaría contar con la «facultad de elegir». Elegir el lugar de vacaciones, la profesión, el nombre de nuestros hijos y, dentro de poco, ¿su sexo y el color de sus ojos? Soñamos con la vida como si ésta fuese un inmenso supermercado en el que cada estante despliega un amplio surtido de posibilidades del que poder tomar, a placer y sin coacción, lo que nos gusta, y dejar lo demás… Recurriendo a una imagen de enorme actualidad, querríamos elegir nuestra vida como el que escoge una prenda de un grueso catálogo de venta por correo.
 Que el uso de nuestra libertad con frecuencia nos conduce a optar entre distintas posibilidades es un hecho cierto… y, además, un hecho bueno. Pero pecaríamos de falta de realismo si lo contempláramos sólo desde este ángulo. En nuestra vida hay multitud de aspectos fundamentales que no elegimos: nuestro sexo, nuestros padres, el color de los ojos, el carácter o nuestra lengua materna. Y los elementos de nuestra existencia que sí elegimos son de una importancia bastante menor que los que no escogemos.
 De hecho, si en la etapa de la adolescencia la vida se presenta ante nosotros como un gran abanico de posibilidades entre las que elegir, no podemos dejar de admitir que, con los años, el abanico se va cerrando… Son muchas las elecciones que hacer y, una vez hechas, las posibilidades restantes se reducen de manera proporcional. Casarse implica escoger a una mujer, con lo cual quedan excluidas todas las demás. (Entre paréntesis, nos podríamos preguntar si uno elige verdaderamente la mujer con la que se casa; lo más habitual es casarse con la mujer de la que has caído rendidamente enamorado y, como la expresión «caer rendidamente» indica, no se trata precisamente de una elección).
 Hablando en broma, se me ocurre pensar que la opción del celibato por el Reino de Dios y la del matrimonio cristiano están al fin y al cabo muy próximas, ya que si el célibe elige renunciar a todas las mujeres, el que se casa renuncia a todas menos a una, de modo que la diferencia numérica no es precisamente aplastante.
 Cuantos más años vamos cumpliendo, menos son nuestras posibilidades de elegir: En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero cuando hayas envejecido, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará a donde tú no quieras 16. ¿Qué queda entonces de nuestra libertad si nuestra visión de ella es la «de supermercado» descrita hace un momento?
 Este falso concepto de libertad conlleva graves repercusiones sobre el comportamiento de los jóvenes de hoy en día. Es muy significativa su actitud frente al matrimonio o a cualquier otro tipo de compromiso: las elecciones definitivas se retrasan, porque todas ellas se contemplan como una pérdida de libertad. Consecuencia: no se atreven a tomar decisiones, ¡con lo cual no viven! Y es la vida misma la que decide por ellos, porque el tiempo sigue pasando inexorablemente…
Tomado del libro : LA LIBERTAD INTERIOR de JACQUES PHILIPPE
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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.