Publicado en AMOR, Comunicación, CONFIANZA, CORAZÓN, DIOS, DOMINGO, ESPERANZA, EVANGELIO, VIDA

HIJO DE HOMBRE!


jesus tentadoMateo 20,17-28. «Ay de vosotros, escribas, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron» (Le 11,47). Un día, Jesús se metió violentamente con sus adversarios; nada había cambiado desde Jeremías. Se edificaban mausoleos a los profetas muertos y definitivamente mudos, pero se decidía al mismo tiempo la muerte del profeta Jesús. Sí, la suerte estaba echada: el Hijo del hombre vino para dar su vida por la multitud. Y Jesús decide poner a sus más próximos al corriente. ¡Qué indignación! Ni Pedro ni los demás están preparados para recibir tal revelación. ¿Cuál? ¿Un mesías sufriente? ¡Si no hay nada en las Escrituras que haga entrever esta eventualidad…! Está el Siervo sufriente, sí; pero su figura se había difuminado casi por completo en la conciencia judía del siglo primero. Y, por lo tanto, también en la de los discípulos.
La madre de Santiago y de Juan comparte los sueños de gloria de sus hijos: sentarse en los lugares decisivos en el Reino. Sí, responde Jesús, se sentarán, pero cuando hayan aprendido que el camino de la gloria pasa por la cruz. Pues el discípulo no es más que su Maestro, y éste ha venido para servir, no para ser servido.
«¡No sabéis lo que pedís!». ¿Cómo lo iban a saber, si seguían sin darse cuenta de que era el Hijo del Hombre quien les conducía? Serán necesarias la cruz y la mañana de Pascua, la huida en medio del pánico y el bautismo en el Espíritu. Serán necesarias la Mesa compartida en memoria de él y la copa del Reino, para que, poco a poco, sepan… ¡Y más! ¿Quién de nosotros no ha soñado con establecer su dignidad en el Reino de Dios?
Desde el primer día, la Iglesia, fiel sin comprender muchas veces, comparte el pan y la copa. Copa de vino que evoca la alegría, la vida, la resurrección y el Reino que llega: «Beberéis el vino nuevo en el Reino…».
El lo bebió hasta el final, hasta la última gota. En la última cena se lo presentó, y «bebieron todos» (Me 14,23). Toda comunión compromete a ser servidor: «¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Al beber, la Iglesia bebe de su fuente y para su salvación. Pero no puede conseguirla si, a su vez, no se hace sierva de los hombres y liberada para la salvación de todos. Nadie puede comulgar sin convertirse en servidor hasta el final. ¿Podemos nosotros? Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible… No hay que pretender ser más fuerte que el Hijo del hombre, que conoció el miedo y las lágrimas del huerto de los Olivos. No se trata de querer salvar al mundo, sino de sumergirse en el torrente de amor que lo renueva todo. Beber de la copa con toda humildad y dejar que Cristo nos conduzca. Compartir el destino del Señor día a día. Hasta el final.
***
Oh Dios, que conoces nuestras impaciencias,
enséñanos a caminar
al ritmo de tu Hijo Jesús.
Danos a beber con éi
hasta el final,
llevados por la esperanza,
la copa que él pone en nuestras manos.
Pues creemos
que a quien persevere con él en la prueba
le darás a gustar el vino nuevo,
en la mesa de tu Reino,
por los siglos de los siglos.
Marcel Bastin
Anuncios

Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.