Publicado en AMOR, Comunicación, CONFIANZA, CORAZÓN, DIOS, DOMINGO, ESPERANZA, EVANGELIO, VIDA

SOLEDAD!


solitudine1Lucas 16,19-31. Para un hombre harto y cegado por sus «seguridades», ¿quépodría suponer de cambio ni siquiera el milagro de una resurrección? Su corazón es tierra «salada e inhabitable». La legislación mosaica contenía disposiciones muy concretas en favor de los pobres. Precisaba que el que toma un manto en prenda debe devolverlo a su propietario antes de la puesta del sol, «porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo» (Ex 22,25- 26). En lo que se refiere a los profetas, se conocen muy poco sus invectivas contra el lujo desenfrenado. Así, Amos dice: «Tumbados sobre camas de marfil, tendidos en sus divanes, se alimentan con lechazos y terneros escogidos en sus establos; improvisan al son del arpa, bebiendo vino en copas y perfumándose con el aceite de las primicias».
***
Sobre el salmo 1:
En la encrucijada de toda vida
hay dos caminos que atraen al hombre:
una ancha avenida de lujo y despreocupación
y el árido sendero de la cruz y del amor.
Dos caminos que jamás se encuentran.
Uno desciende sin esfuerzo hacia la ruina,
el otro escala la colina de la vida.
Sólo de vez en cuando,
Dios invita al hombre a que cambie de ruta.
Pero ¿quién querrá cambiar la pendiente fácil
por el sufrimiento del Gólgota?
El despreocupado. El rico que ni siquiera es voluntariamente malo con el pobre. Me lo imagino nacido en una lujosa mansión, encontrando normal el comer cada día en una mesa bien abastecida. Y luego los pobres, que forman parte del paisaje, de ese claro-oscuro que se ve cada día sin realmente verlo. El despreocupado… Sólo la riqueza lleva a la despreocupación. ¿Quién se preocupa ante tantas situaciones tan habituales como poco conformes con la dignidad del hombre? Desde hace mucho, hemos capitulado ante la fatalidad del mundo. ¿Y cómo reconocerse culpable cuando ya nadie llega a sentirse responsable? Cada cual se encierra en su actitud de reserva, aislado, protegido, cegado.
Pero he aquí que el rico, el despreocupado, muere. Será necesaria la muerte para que tome conciencia. Ahora ve las cosas con la mirada interior que proporciona la eternidad. Siente la sima espantosa, el abismo infranqueable al que se dejó conducir en la tierra. Pues su infierno comenzó en la tierra, aunque él no lo sabía. Ahora querría que se alertara a sus hermanos. ¡Tiempo perdido! Las advertencias más solemnes nunca han cambiado nada en el mundo.
El infierno es una sima, un abismo en el que uno está perdido, en un aislamiento total, sin comunicación alguna, pero con la viva conciencia de que nadie puede vivir si no es en comunión con los demás. Conciencia trágica, pues se querría vivir y ya no se puede… Tampoco es ya posible disculparse con un «no sabía», ya que la preocupación por el otro es una llamada del corazón que todo hombre siente si no embota su corazón aislándose.
Parábola de los pobres solitarios. Parábola de los que lo tienen todo y están eternamente aislados de la vida. Es trágicamente cierto que el infierno puede comenzar en la tierra. Tanto para unos como para otros. El infierno eterno no es más que una réplica exacta de este mundo.
***
Cuando la despreocupación paralice nuestro corazón,
¡abre nuestros ojos, Señor,
y no permitas que perdamos la vida
en la sima sin esperanza!
Cuando el pobre nos tienda la mano,
¡abre nuestros corazones
y danos la alegría de la comunión
al compartir nuestros bienes!
Marcel Bastin
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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.