Publicado en AMOR, Comunicación, CONFIANZA, CORAZÓN, DIOS, DOMINGO, ESPERANZA, EVANGELIO, TERNURA, VIDA

El peligro de la rutina!


“Y los llevó a ellos solos a un monte alto, y se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestidos blancos como la luz… Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús: Señor, qué bien estamos aquí” (Mt 17, 1-4)

trasfigurazione-Beato-Angelico-2

¡Qué bien se está cuando se está con Dios! El alma se llena de gozo al saberse en su compañía. La oración es eso, pero al ir a orar es necesario tener el alma dispuesta, sin manchas de temores o rencores, y mucho menos manchas por estar alejados de Dios. Pero aunque nada de eso hubiere, la oración puede ser costosa por el enemigo de la rutina. La rutina respecto a la oración consiste en no admirarse de estar en la presencia de Dios, sino en considerar sólo lo que tiene de inmediato y externo: su duración, su repetitividad, su dificultad. Los apóstoles estaban con Jesús a todas horas y estaban como acostumbrados a estar con Él, pero en el momento de la transfiguración se dieron más cuenta de que Jesús no era sólo un hombre, sino Dios; y de una manera sensible se percataban de que la Ley y los Profetas –la doctrina y la moral– tenían mucho que ver con Él.

Todo cobra su verdadero sentido en la oración, porque en ella valoramos la cercanía de Dios respecto a nosotros –que no somos dignos de estar en su presencia–, nos conocemos más a nosotros mismos y vemos toda nuestra vida con ese sentido que da la fe. La oración, entonces, no se hace larga, porque es grande el amor.

Que no me acostumbre a tratarte, Señor; que considere cada día como una oportunidad única en la que puedo hablar con mi Creador, con mi Redentor, con la Bondad infinita que me mira con infinito cariño y espera mi mirada. Oh Espíritu Santo, infunde tu amor en nuestros corazones para que no nos acostumbremos a movernos entre las cosas santas –que son los sacramentos–, entre los santos –mis hermanos– y ante el que eres tres veces Santo. Aparta de nosotros la rutina en la piedad, que es como el acta de defunción del alma contemplativa. Auméntanos la Fe, la Esperanza y la Caridad para que te podamos amar más y mejor.

Anuncios

Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.