Publicado en AMOR, Comunicación, CONFIANZA, CORAZÓN, DIOS, DOMINGO, ESPERANZA, EVANGELIO, VIDA

En el silencio!


“Dichosos aquellos siervos a los que al volver su amo los encuentre vigilando. En verdad os digo que se ceñirá la cintura, les hará sentar a la mesa y acercándose les servirá…” (Lc 12, 37-40)

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Hacer la oración bien depende en gran medida de nosotros mismos: de ponernos a ello, con puntualidad, de estar en vela ayudándonos con un libro, etc.) pero también depende de Dios. Ya es oración ponerse en presencia de Dios y hablarle, incluso el hecho de ir a hacerla es ya oración. Pero hay que llegar a hacer oración buena, sabrosa, que no cansa, porque nos lleva el Espíritu de Dios.

La oración debe ser un anticipo del cielo, y la imagen que nos pone Jesús es la del banquete donde el señor de la casa sirve a los convidados. La oración no es pensar en nuestros asuntos, ni en cosas religiosas, ni incluso pensar en Dios; es hablar con Dios. La imagen del banquete es elocuente, porque a la mesa es donde se invitan a los familiares y amigos, donde se cuentan las cosas íntimas de familia. Y en ese diálogo en el que hablan los dos amigos es donde aumenta la amistad. Por el contrario, el camino de la amistad que no se pisa, acaba borrándolo la hierba.

Es necesario el trato, la confidencia. Pero es un diálogo entre los dos. A veces hay que callar y escuchar. Dios habla quedo en el fondo del corazón, y es necesario advertirlo. Si uno está atento, a la hora que menos pensemos viene el Hijo del Hombre.

No porque se nos aparezca Jesús, que no hace falta –más bien bienaventurados los que sin ver, creyeron (Jn 20,29)–, sino porque advertimos que está muy cerca de nosotros; de hecho está en el Sagrario, pero hay que advertirlo. Entonces surgen propósitos, afectos e inspiraciones, al darnos cuenta de que nos dice las mismas palabras que pronunció en Palestina, que nos habla a través de la creación, de los sucesos y las personas. Con el paso del tiempo entendemos los sucesos de un modo sobrenatural. Ésa es voz de Dios. Señor, que conoces nuestra flaqueza, cuánto nos cuesta hacer oración a veces, que nos cansamos, que no le encontramos gusto. Voy a poner todo de mi parte, estando vigilante, porque sé que, si actúo así, con perseverancia, a la hora que menos piense, me daré cuenta de que Tú, el Hijo del Hombre, estás muy cerca.

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.