Publicado en AMOR, Comunicación, CONFIANZA, CORAZÓN, DIOS, DOMINGO, ESPERANZA, EVANGELIO, FAMILIA, POEMAS, PSICOLOGIA, TERNURA, TRISTEZA, VIDA

20º Domingo del Tiempo Ordinario!


Jesús, el fuego purificador.

a

“Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué he de querer, sino que ya estuviera ardiendo? Con un bautismo he de ser bautizado ¡y cómo me siento urgido hasta que se realice! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Os digo que no, sino división, pues desde ahora se dividirán cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres. Se dividirá el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”. Lc 12,49-53

Jesús, hoy quiero acoger tu gran deseo. Hoy me dices: “He venido a prender fuego en el mundo y ojalá estuviera ya ardiendo. Tengo ansias de pasar por un bautismo ¡y qué angustia hasta que se cumpla!”. ¡Qué expresiones tan fuertes, Jesús! Tienes el deseo de prender, de dar calor, de dar fuego, de dar fuerza al mundo, de darle el sentido que realmente requiere. Tienes ese deseo, Jesús, y dices: “¡Ojalá estuviera ya ardiendo!”. Pero antes dices: “Tengo que pasar por un bautismo. Tengo que pasar por la cruz, por el sufrimiento, por la muerte”. Éste es el deseo de hoy, ésa es la buena noticia que me dices en este encuentro.

Hoy, Jesús, me dices personalmente a mí en mi interior: “He venido a traerte fuego. He venido a traerte calor. He venido a traerte ilusión, que no tienes. He venido a traerte todo lo que tú deseas. He venido a darte valentía en la fe. He venido a quemar y a retirar todo lo que no está bien en tu vida. He venido a darte la buena noticia de que te quiero, de que soy tu amor, de que soy tu felicidad.

Pero ¡qué deseo, qué ansias tengo de que ese fuego prenda!”.

Acojo estas palabras en mi corazón y hoy te pido que me llenes de fuego, que arda en deseos de más amor de ti, que sea radical. Pero este fuego tiene que pasar por un bautismo, un bautismo que tiene que quitar, quemar todo lo que no está bien en mi vida; un bautismo que tiene que prender y aislar y purificar todo lo que no hago bien. ¡Ésta es la buena noticia!

¡Cuántas cosas tengo que quemar! Y muchas veces pienso, Jesús, cómo estoy en mi vida: ¿tengo fuego?, ¿tengo ilusión?, ¿tengo calor? ¿Cómo está mi corazón? Siento que necesito ponerme en tu Corazón, ponerme en el fondo de tu vida y quemarme, que me des calor, que necesito paz, que necesito alegría, que necesito fuerza, que necesito vida. Corta y quema todas estas complicaciones que tengo y dame la alegría, la ilusión y la fuerza del Evangelio de tu Reino. Sólo en ti, sólo en ti quemando todo lo que no es tuyo y llenándome del ardor de tu amor, encontraré la auténtica felicidad y el sentido de mi vida.

Acojo tu deseo, Jesús: “Fuego he venido a traerte, ¿qué haces que no ardes? ¿Qué haces? ¿Por qué te encasillas? ¿Por qué no cambias de actitud? ¿Por qué no cambias tus afanes? ¿Por qué no eres tajante? ¿Por qué no eres radical? ¿Por qué no eres enérgica en tu vida?”. ¡Jesús, dame fuego, préndeme, corta y quema todo lo que veas que no tengo! Y dame esa ilusión, dame esa alegría, dame ese aceite que da fuerza, que da alegría y que da luz a mi vida y a los demás. Entra en la raíz profunda de mi vida y lléname de amor… ¡y lléname de amor! ¡Corta y quema todo lo que no sea de tu puro amor! Que mi vida se llene de ti, que queme todo lo que distancia a tu Corazón y que me llene del ardor y el calor de tu fuego. Quiero meditar estas palabras tan fuertes: “He venido a traer fuego. He venido a traerte todo en la vida… ¿Lo acoges? Pero antes tienes que pasar por el bautismo, como Yo, antes te tienes que dejar purificar, antes te tengo que complicar la vida, para que entiendas que el amor puro se acrisola en el Corazón mío, en la misericordia, en la alegría y en el perdón. Éste es el estilo de vida que deseo para ti”, me dices, Jesús. Que yo acoja tu deseo.

Y se lo pido a tu Madre —tu Madre, que vivió este fuego, que vivió con esa pureza, con ese calor a tu lado—: ayúdame, Madre mía, a cambiar mi corazón, a meterme en ese fuego purificador del Corazón de tu Hijo y a llenarme de alegría y de amor; que yo pueda sentir esa necesidad y ese deseo. Tengo deseo de cambiar de vida, tengo deseo de quemar a los demás de tu amor y fundirme en el fuego de tu amor. Éste eres Tú, Jesús. Tú eres mi fuego purificador. Corta y quema todo lo que veas en este fuego tuyo. Y me quedo con estas palabras: “Deseo que ardas de amor”.

Jesús, me quedo en tu fuego purificador ¡Que así sea!

FRANCISCA SIERRA GÓMEZ

Anuncios

Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.