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El signo de la espada!


“Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que arda? ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, os digo, sino división. se dividirán el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre” (Lc 12, 49-53)

fuego

Hay en el Evangelio aparentes paradojas. Una de ellas es ésta: por un lado Jesús hablaba de un reino de paz, y por otra parte que no había venido a poner paz sino la espada. Y esto se debe, como dijo Simeón a María cuando presentaron en el Templo a Jesús, porque Él es signo de contradicción, al poner al descubierto la bondad o la malicia de los corazones; a la vez a Ella se le auguró que una espada le atravesaría el alma.

Quien se decide a seguir a Cristo tendrá paz, aquí en la tierra y después en el cielo, la verdadera paz que el mundo no puede dar. Pero precisamente por querer ser buenos, se recibirá el ataque de la gente que no entiende –que no quiere entender– ese buen comportamiento, que se enfada y blande la espada de la calumnia, de no dejar vivir en paz. A veces será porque no pueden soportar la sana doctrina (2 Tm 4,3), otras veces porque se resisten a los planes de Dios. Ese rechazo puede convertirse en una auténtica persecución, y en algunos casos hasta procurar el martirio.

Muchos cristianos murieron en las persecuciones romanas por causa de la espada, otros devorados por las fieras. ¿Qué era lo que les mantenía en su fe y en su vida honesta? Aquel fuego que Cristo tenía en su corazón y que había venido a poner en la tierra: el amor al Padre y el amor a los demás. Jesús no vino a pelear contra nadie, vino a hablar de la verdad, y por eso a poner al descubierto los corazones: quien se rebela contra la verdad es que hay algo que está mal en su corazón.

El que se enfada contra la Iglesia se está mirando en un espejo de justicia y se siente incómodo con sus ideas o con su vida. Precisamente siguiendo la verdad es como tendrá paz en el corazón, no permaneciendo en el pecado y en el error.

Señor, cuando trato de cumplir tu voluntad, sé que la espada es signo de la Cruz; señal de que hago lo que debo hacer. Te pido por los que no entienden mi camino, y por los que no quieren seguir el suyo, que Tú les propones.

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.