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Santa Mónica!!


La vida de santa Mónica, la madre del gran san Agustín, es una vida sencilla sin muchos milagros ni maravillas como se dan en la vida de otros santos. Su vida se puede resumir en el fiel cumplimiento de sus obligaciones como esposa, madre y viuda. Cumplió a carta cabal sus obligaciones, siendo una esposa siempre atenta a las necesidades del esposo, sin provocarlo en sus cóleras, sin contradecirlo públicamente y siempre atenta a darle gusto y hacerlo feliz.

santa Monica y san agustin

Como madre, en todo momento estuvo preocupada por sus tres hijos, no solamente en lo material, sino especialmente en lo espiritual. Por eso sufrió tanto al ver a su hijo Agustín extraviarse del buen camino. Lo siguió por tierra y por mar, oró día y noche durante años. Nunca se cansó de rezar y, al final, se cumplió la promesa que el Señor le había hecho en una visión de que lo vería cristiano católico. Cuando llegó ese momento y, viendo a su hijo ya convertido y entregado al servicio de Dios, manifestó su deseo de poder morir en paz, porque ya su misión había terminado en este mundo.

Su misión, es decir, la de salvar a su hijo extraviado. Y no solamente a él, también con sus modales humildes y sencillos, pudo ver convertida a su suegra, a su esposo Patricio, a sus empleadas domésticas y a sus otros dos hijos. Esa fue su misión y la cumplió con trabajo, oraciones y sacrificios.

Todos los historiadores la consideran una mujer inteligente, sensible, decidida y segura de sí misma. No sólo se preocupó de su familia, sino de todos los que la rodeaban, empezando por los amigos y discípulos de su hijo Agustín.

Por eso, el santo habla con frecuencia en sus escritos de nuestra madre. Mónica era la madre de todos, a todos atendía como sierva y a todos ayudaba espiritualmente con sus consejos.

La Iglesia la considera como modelo de las madres cristianas, especialmente de las que tienen que orar y llorar por algún familiar extraviado.

A santa Mónica podemos aplicarle las expresiones de la mujer fuerte de que nos habla la Palabra de Dios: Vale más que las joyas. En ella confía el corazón de su marido y no tiene nunca falta de nada. Le da siempre gustos y nunca disgustos todos los días de su vida. Trabaja con sus propias manos…

Todavía de noche se levanta y prepara a su familia la comida y la tarea de sus empleadas… Tiende su mano al pobre y alarga la mano al necesitado. No teme su familia el frío de las nieves, porque todos en su casa tienen vestidos forrados… Se reviste de fortaleza y de gracia y sonríe al porvenir. La sabiduría abre su boca y en su lengua está la ley de la bondad. Vigila a toda su familia y no come su pan de balde. Álzanse sus hijos y la aclaman bienaventurada y su marido la ensalza. Engañosa es la gracia, fugaz la belleza, la mujer que ama al Señor ésa es de alabar (Proverbios 31,10-31).

San Agustín reconoció su inteligencia y le dice: Te excluiría de estas pláticas, si no amases la sabiduría; te admitiría a ellas, aun cuando tibiamente la amases, mucho más al ver que la amas tanto como yo. Ahora bien, como la amas más que a mí mismo, y yo sé cuánto me amas, por esto tengo motivos para ser discípulo de tu escuela…Se mostró fuerte, cuando no quiso recibirlo en su casa, siendo él ya maniqueo, para no hacerla un centro de propaganda de la herejía.

San Agustín dice de ella que tenía traje de mujer, fe de varón, seguridad de anciana, caridad de madre y piedad cristiana. Afirma que las ardientes súplicas y cotidianas oraciones de mi buena madre, evitaron mi perdición. Ella iba dos veces al día, mañana y tarde, a la iglesia, sin fallar nunca.  Me había llorado durante tantos años para que yo viviera ante tus ojos. En una palabra, era una santa mujer 119, que regaba día tras día con las lágrimas de sus ojos la tierra donde reclinaba su frente.

Y la alabó su hijo Agustín, sus hijos Navigio y Perpetua, su esposo Patricio y todos cuanto la conocieron. Cualquiera que la conocía te alababa, Señor, te honraba y amaba mucho en ella ¡Bendita santa Mónica, madre de Agustín y madre nuestra, que tantas bendiciones nos has conseguido con tu intercesión! ¡Seas bendita por los siglos de los siglos. Amén!

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.

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