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Jueves de la primera semana – CIUDAD INEXPUGNABLE-


Isaías 26,1-6. «¡Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres!». La ciudad pagana había confiado en el espesor de sus murallas; ahora yace como un montón de estiércol. El punto de partida del «Apocalipsis de Isaías» fue, al parecer, una devastación del territorio moabita. ¡Qué alegría para Israel ver por tierra a su viejo enemigo!… Ante el anuncio del desastre, los habitantes de Jerusalén se congratulan tanto más vivamente cuanto que les cabe la suerte de vivir en una ciudad fortificada naturalmente y provista, además, de doble muralla. Aparte de esto, confía en Dios; Yahvé, la roca eterna, guarda la ciudad. Jerusalén, puedes alegrarte: la ciudad inaccesible ha sido abatida, ¡pero tú puedes abrir tus puertas!

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El salmo 117 conserva el recuerdo de una ceremonia de acción de gracias celebrada en el templo. Las puertas se abren ante el peregrino, rodeado de sus familiares y amigos, y los sacerdotes de servicio le felicitan por haber preferido la fuerza de Yahvé a la de los poderosos de la tierra.

Mateo 7,21.24-27. Jesús pone punto final a su enseñanza en la montaña. Advierte categóricamente a los que querrían reducir su palabra a un mero objeto de análisis y de discusión. Su palabra es palabra de vida, y el hombre debe dejarla fructificar en sí.

La roca desnuda, la arena y el torrente de agua que se precipita sobre el reseco lecho son otras tantas imágenes que le sirven a Jesús para ilustrar un pequeño apólogo en alabanza del hombre previsor que construye su casa sobre valores seguros. Pero ¿qué valor más seguro que ¡apersona de Jesús, a quien el salmo 117 llama la piedra angular?

«¡Tenemos una ciudad fortificada! ¿Quién podrá derrocarnos?… ¡Somos dueños de la mitad del mundo! ¿Quién podrá igualarnos?» Extensa letanía del orgullo humano, en la que van desfilando los títulos de seguridad, seguidos, como un estribillo, por el eco de las guerras, el clamor de los explotados y la muerte de los oprimidos. Basta que se produzca una inesperada devaluación del oro, y veréis temblar en sus cimientos a esa gente que vive en nuestras ciudades cimentadas sobre arena. ¿Acaso rio se escribe la historia sobre la base de las civilizaciones destruidas?

Pero el hombre es incorregible, y media un abismo entre nuestros relatos de historia y la Historia vista desde el lado de Dios, en ese Reino inaudito en el que la gente pobre goza de consideración y los humildes rebosan de alegría. «No tenemos aquí ciudad permanente… Nuestra morada está destinada a permanecer eternamente» … ¿Construimos para cien años o construimos para siempre? ¿Cuál es nuestra Jerusalén? ¿La que se jacta de tener muro y antemuro o «la que baja del cielo engalanada como una novia ataviada para su esposo»? ¿Ciudad protegida contra la guerra o ciudad inerme abandonada al amor? ¿Ciudad de los hombres o ciudad de Dios? «Los que confían en el Señor son como el monte Sión», dice otro salmo. Pero un día, Sión fue, a su vez, arrasada… ¡El que pone su confianza en el Señor no morirá jamás!

Hombre, ¿en qué tienes puesta tu confianza? ¿En el dinero, en el poder, en la seguridad…? Sábete que tu derrumbamiento será total. Porque sólo hay un valor seguro, y ese valor se llama «Dios».

***

Tú construyes sólidamente la paz, Señor,

para quienes confían en ti.

Te pedimos

por los responsables de la paz entre los pueblos,

para que construyan el futuro

sobre la roca de la justicia;

por los que poseen los bienes de este mundo,

para que abran a todos las puertas del bienestar;

por los cristianos que invocan tu nombre,

para que traduzcan su fe en actos de amor

y de solidaridad con los más pobres.

Marcel Bastin -DIOS CADA DÍA-

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.