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Lunes de la segunda semana -EL DESIERTO FLORECERÁ-


 

Isaías 35,1-10. A los capítulos 34 y 35, posteriores al conjunto del libro de Isaías, se les ha llamado el «pequeño apocalipsis». Nacieron de un mismo acontecimiento: el capítulo 34 refiere la destrucción de los Edomitas, y el 35 muestra el alivio de los judíos ante la ruina de sus enemigos. Pero, progresivamente, este capítulo ha sido interpretado menos como una victoria de guerra que como la venida de Yahvé en medio de su pueblo.

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Aquel día, la naturaleza exuberante armonizará con la alegría de Jerusalén.

El agua fecundará el desierto, y la hierba seca cederá su lugar a la caña y al papiro de las marismas. Por en medio de esta campiña risueña avanzará una vía sacra, vedada a los impíos y a salvo de las bestias salvajes. En esta vía ¡qué gran milagro! no temblarán más los hombres, sino que avanzarán por ella con seguridad. Dios habrá visitado a su pueblo.

Salmo 84. Los w. 10 al 14 evocan la respuesta de Yahvé a la oración del pueblo que le pide la vida y la alegría. Anuncian una nueva era, en la que vendrá Dios a habitar el país.

Lucas 5,17-26. Jesús y Simón Pedro están el uno frente al otro. Como hizo Dios en tiempos pretéritos con los antepasados, Jesús dirige al discípulo una palabra de perdón y de bendición. «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. No temas, desde ahora serás pescador de hombres».

Es también un ofrecimiento de reconciliación. Israel, forzoso es reconocerlo, a menudo anduvo descarriado por los caminos de la idolatría y de la injusticia. Sin embargo, si siempre fue consciente de sus traiciones, el pueblo nunca dudó de la fidelidad de su Dios. Al contrario, siempre contó con su perdón. Sabía que Dios le libraría de sus obsesiones, lo mismo que había librado de la esclavitud egipcia a los antepasados. Cuando robusteció las rodillas del enfermo, Jesús realizó un signo para Israel: secó la fuente del desorden que minaba la creación y restableció al pueblo en la alianza.

«Hemos visto florecer en nuestros desiertos las flores de la ternura, hemos visto brillar en el universo el alba de una paz nueva». Los niños traducen espontáneamente esta poesía enraizada en la Biblia, y, cuando se les pregunta dónde han visto tal cosa, citan a las gentes buenas y sencillas en las que «la justicia y la paz se besan». ¿Serán los niños los últimos supervivientes del Reino?

El hombre tiene que empezar por reconocer su desierto. Desde el Sahel al Nordeste, desde nuestros suburbios de chabolas a los hospitales psiquiátricos, la tierra es árida, la gente enloquece, las rodillas se doblan y la muerte impera como reina y señora. ¿Por qué es el desierto el lugar de cita preferido por Dios, sino porque él viene siempre como un manantial de vida y de renovación? Además, es preciso que el hombre se avenga a reconocer que necesita ser salvado, y que su pecado, hoy, ha convertido el mundo en un desierto abandonado a demasiadas ferocidades…

«Decid a los cobardes de corazón: sed fuertes, no temáis, mirad a vuestro Dios». Viene y mira con ternura a un miserable paralítico; pone en su rostro una felicidad sin fin. El hombre salta de alegría y da gracias a Dios. Vía sacra que Dios traza en nuestras tierras resecas cuando aparece el Hijo del hombre. Su rostro es un manantial de vida para los pobres que él ama.

Hermano, ¿no crees que el desierto puede florecer tan pronto como el hombre mire al hombre con amor? ¿Van al fin la justicia y h paz a abrazarse «para alegría de todos los pobres»?

***

Nuestras manos han trabajado, pero en vano;

nuestras rodillas se doblan, nuestras fuerzas se agotan.

Al vernos humillados, hemos gritado,

y tú nos ha oído, Señor.

Habla de nuevo a nuestro corazón

y da vigor a nuestra debilidad,

tú que das vida a la tierra árida.

Marcel Bastin – DIOS CADA DÍA-

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.