Publicado en AMOR, CONFIANZA, DIOS, ESPERANZA, EVANGELIO, Navidad

26 de diciembre FIESTA DE SAN ESTEBAN PRIMER MÁRTIR


¿Por qué se celebra esta fiesta del primer mártir al día siguiente de Navidad? La explicación se remonta a los orígenes del ciclo de Navidad: así como la reflexión teológica sobre la verdad de la encarnación daba origen a las fiestas de Navidad y Epifanía, así también movió a las Iglesias de Oriente y de Occidente a asociar a dichas fiestas a los santos del Nuevo Testamento, «los hombres que por una u otra razón habían sido los más próximos servidores del Verbo hecho carne»

Así, antes de Navidad encontramos a Juan Bautista y, después de esta fiesta, a Esteban, Santiago y Juan Bautista, los santos Inocentes e incluso Pedro y Pablo (excepto en Roma).

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Hechos 6,8-10; 7,54-60. No es más el discípulo que su maestro. Se nos refiere cómo Esteban realizaba prodigios y señales fulgurantes ante el pueblo, exactamente lo mismo que había hecho Jesús. Sus palabras exasperaban a los de la Sinagoga, que discutían con él como lo habían hecho con Jesús, incluso cuando era niño. Esteban era un hombre rebosante de fervor y de entusiasmo, sin duda uno de los primeros en romper con el pasado judío.

Helenista como era, predicaba preferentemente en las sinagogas reservadas a los judíos de origen griego. Su palabra era tan diáfana como la de Cristo; denunciaba el apego supersticioso al templo y proclamaba la primacía del hombre sobre la Ley.

Aquello inquietó a unos cuantos, y Esteban fue detenido. ¡El proceso a Jesús volvía a empezar! La misma acusación y los mismos testigos; y también la misma defensa por parte del acusado: nuevamente se oyeron palabras de confianza y de perdón, incluso este supremo testimonio que recordaba el de Jesús: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la derecha de Dios». La muerte del discípulo reproducía la del Maestro.

El salmo 30 se lee como una demanda de auxilio. Desde el principio hasta el fin, se expresa en él la confianza del hombre perseguido que no tiene más recurso que la fidelidad de su Dios. Por otra parte, se entrevé un desenlace feliz: «¡Tu amor me hace danzar de alegría!».

Mateo 10,17-22. ¡Sombrías perspectivas! «¡No os fieis de los hombres!». Desconfiad incluso de vuestros padres y de vuestra familia.

La palabra de Dios es una espada acerada que penetra en el corazón del hombre, poniendo al desnudo sus pensamientos más íntimos. El hombre no puede permanecer indiferente ante ella: o se humilla o se rebela; o se enfrenta a su pecado o se hunde en el orgullo y en la suficiencia.

En todas las épocas ha habido hombres que han dado testimonio de la verdad y de la rectitud. ¿Sabían ellos que por su boca hablaba el Espíritu de Dios? La mayoría de ellos corrieron idéntica suerte: fueron llevados ante los tribunales y entregados a los verdugos. Sufrimientos incalculables sobre los que se edificaron los más altos valores de la humanidad y que dan testimonio de la otra dimensión del hombre. Sólida tierra en la que ha hundido sus raíces la Iglesia: ¡Esteban moría cuando Pablo nacía a la vida!

***

¡Curioso destino el de Esteban! Si hemos de creer a Lucas —que escribe con un escrupuloso respeto a sus fuentes—, este Helenista fue elegido para servir a las mesas, como solución a un litigio institucional que paralizaba ya a la Iglesia de Jerusalén (Hch 6). Pero la palabra habita a Esteban, y es en él más fuerte que nada: ¿es él el hombre del Nuevo Testamento en quien mejor llegó a hacerse carne y sangre la palabra? Ya sabemos que aún está Pablo por venir, pero de momento todavía está sordo y ciego. En el fondo, no le desagrada del todo a ese teólogo de la misión que es Lucas presentar a Esteban como el primer misionero, el testigo del Verbo hecho carne. Y tanto peor para la distribución de los víveres a las viudas de la Iglesia naciente… ¡Prioridad para la palabra!

Esteban habla con el candor de un niño. No entiende de cautelas oratorias ni de sutilezas diplomáticas. Tiene un modo de leer ante el Sumo Sacerdote la historia sagrada que es todo un modelo de requisitoria diáfana, en la que todo pretende obstinadamente demostrar, hasta el extremo, la vanidad del Templo y, por consiguiente, de la religión instalada, culturalizada, momificada. Esteban no quiere otra adoración >jue la dirigida al Dios creador y «al Hijo del hombre que está en pie a la derecha de Dios». Una religión en la que Dios y el hombre se reconocen cara a cara, sin ninguna mediación inútil y vana. El mismo Esteban, ante la muerte, se transfigura en esa gloria de la que otro protomártir, Ireneo, en Galia, dirá que «¡la gloria de Dios es el hombre vivo!».

Religión de encarnación, religión del hombre. Y, sin embargo, «¡no os fieis de los hombres!». Las guerras de religión son las más sangrientas e inhumanas de todas. Jesús murió en medio de un verdadero conflicto religioso; ya su nacimiento había sido una especie de protesta divina frente a las religiones que habían encerrado el futuro de Dios en el cortocircuito de su propio pasado. A causa de Jesús, los hombres se van a denunciar y a entregar mutuamente al poder secular; la encarnación lleva en sí o el reconocimiento o la traición del hombre por el hombre. Pero, «cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros».

¿Para decir qué? No para defenderse, ni siquiera para construir una argumentación convincente, sino para liberar la verdad: «¡Señor, no les tengas en cuenta este pecado! ¡Señor Jesús, recibe mi espíritu!». Palabras que expresan la verdad del hombre cuando Dios lo habita de tal manera que ya no forma con él más que una sola carne y un solo espíritu. Palabras de niño, es decir, del hombre plenamente abierto al futuro y libre de perdonar y de reconocer a Dios más allá de las barreras religiosas.

A lo largo de toda su vida, Jesús vivirá como un niño, asombrado, cautivado, libre, entregado enteramente al Padre y enteramente dado a los hombres. Y morirá también como un niño, en la dura desnudez de un nacimiento. Hoy son enviados a la muerte hombres y mujeres por atreverse a juzgar las estructuras de este mundo con la lucidez de los niños. Y los sumos sacerdotes de nuestras religiones fracasadas intentan hacerles callar lapidándolos. ¿No deberemos rezar sin descanso para que, ante la muerte, esos hombre y mujeres pronuncien, aunque sea en un último suspiro, el testimonio del Espíritu: «¿Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»?

Y es que ésta es la única frase que Dios ha escogido para salvar al mundo.

Una frase hecha carne hasta la última gota de sangre.

***

Jesucristo,

venido en la verdad de nuestra carne,

te adoramos y te bendecimos,

porque tú eres el Hijo del hombre

y estás de pie en la gloria del Padre.

Palabra engendrada antes de los siglos,

en quien todas las cosas subsisten,

te damos nuestra fe y nuestra esperanza,

porque tú eres la verdad

en quien el hombre descubre su futuro y su libertad.

Frente a la muerte,

perdonaste a los que te golpeaban

y dejaste que el Espíritu pronunciara en tus labios

las palabras que reconcilian.

Hoy te pedimos nosotros

por los hombres y mujeres

martirizados en nombre de la fe.

Que sean contigo una sola carne,

a fin de que el testimonio de su sangre derramada

diga al mundo la palabra de eternidad

que sólo el silencio puede evocar

en esa visión del más allá

en la que tú tiendes los brazos a todo amor

que se entrega hasta el extremo,

para que al fin irrumpa la eternidad.

Marcel Bastin//DIOS CADA DÍA

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.