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Fiesta del Bautismo de Jesús..


Tú eres mi Hijo. Yo te he engendrado hoy Hace muy pocos días celebrábamos el nacimiento de Jesús, aquel Niño del portal de Belén que era la salvación para el mundo. Dios, en la debilidad de aquel Niño, se ofrecía a los pastores, a los magos. Pero hoy celebramos el bautismo de Jesús. Jesús se nos presenta como una persona adulta, dispuesto a comenzar su misión, iniciada ya en Belén. Su gran noticia quiere hacerla grande y para ello va a las aguas del Jordán, como uno más, a bautizarse. Escuchemos hoy el texto que nos narra el Evangelio de san Mateo, capítulo 3, versículo 13 al 17: Por entonces viene Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para que lo bautice.

Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

“Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?”. Jesús le contestó: “Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia”. Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Mt 3,13-17

Fra Angelico, c. 1425
Fra Angelico, c. 1425

Después de oír este texto, esta preciosa escena del bautismo de Jesús, Jesús sale ya del nido familiar y se lanza a dar la buena noticia y a comunicar el Reino por todos los sitios. Pero antes quiere ser bautizado y se va al Jordán y allí se confunde como uno más, pero Juan lo distingue. La luz del Espíritu, la fuerza del Señor en él le hace reconocer a Jesús. Y Juan se lo impide diciendo: “Pero si yo debo ser bautizado por ti, ¿por qué vienes Tú a mí?”. Jesús le dice con todo cariño: “Deja, déjame ahora, porque entonces se tiene que cumplir todo lo que el Padre quiere de mí”. 

Y Jesús fue bautizado así, con el agua. Pero cuando Él salía ya del agua, Él fue infundido por el Espíritu. Fue la primera imposición de su Padre sobre Él. Y dice el texto que “se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía en figura de paloma y que venía sobre Él y se posaba sobre Él” —la paloma, el símbolo de la paz, de la sencillez, de la fecundidad y del optimismo— y se oyó una voz que decía: “Éste es mi Hijo, el amado, en quien tengo todas mis complacencias”. Jesús comienza así su misión y comienza con la confirmación de su Padre, con el amor de su Padre y se deja bautizar por Juan, como uno más, pero se llena del Espíritu de su Padre.

La palabra “bautismo” —purificación, amor—, la palabra que nos hace pensar mucho en que el Espíritu entra en cada uno de nosotros. ¡Cómo recordamos nuestro bautismo, aunque sea lejano! Y hoy lo queremos hacer de una manera especial… Las palabras y acciones de Jesús en su vida pública se inician con una purificación, con un cariño, con un amor hacia los demás. Jesús se lanza a la misión, una misión en que está confirmado por la voz de su Padre: “Éste es mi Hijo, el Amado”. Otra manifestación de Jesús a María, a los pastores, a los magos, la estrella… Hoy se nos regala otra manifestación: nuestro bautismo. Pensar, querido amigo, que tú y yo somos consagrados, sellados por Dios, somos predilectos del Señor, que nos elige para una misión y como a Jesús, se nos dice: “Pasa haciendo el bien”. Es verdad. Hoy, día de la purificación, de pensar mucho y de comprender el gozo de ser bautizados. 

¡Cómo Jesús inicia su misión con un gran respeto a los hombres, a los sencillos, a los humildes! “La caña cascada no vacilará, el pábilo vacilante no lo apagará, será una buena noticia”. Los gestos, el mensaje de Jesús nos tiene que llenar de alegría. “Tú eres mi Hijo”. Yo también, querido amigo, contigo, también hemos sido bautizados y hemos oído: “Eres mi hijo. Yo te he engendrado hoy. Eres mi amor. ¡Purifícate, báñate en el río de mi misericordia, llénate de mi amor y que descienda sobre ti la paloma de la paz, la paloma de la alegría!”.

¡Qué oportunidad tenemos hoy, querido amigo, de reflexionar tú y yo sobre nuestro bautismo, sobre nuestra elección! Nos quiere para Él. Saborear que somos perdonados, que somos templos del Espíritu suyo; comprender que estamos bautizados; saborear la alegría de ser hijos suyos. Nuestra condición de bautizados nos tiene que llenar de mucha alegría y ser ese hijo predilecto, como Él, manso, humilde, no grita, es luz, libera, ama. Soy ungido, soy ungida por Dios: esta es la gran riqueza del bautismo. Por eso en este encuentro celebremos esa fiesta con alegría y veamos también nuestra responsabilidad: cómo respondemos como hijos, cómo nos dejamos purificar por Él, cómo nos santificamos con su contacto, cómo provocamos que el Espíritu descienda como una paloma sobre cada uno de nosotros.

Querido amigo, vamos a pedírselo hoy a Jesús: bautízame, conviérteme, lávame, sáname, quítame todo lo que Tú veas que no está bien para la buena noticia; que mis gestos, que mi mensaje sea para ti, sobre todo que tenga ese amor hacia los demás. “La caña cascada no la quebraré. El pábilo vacilante no lo apagaré”.  Y se lo vamos a pedir de manera especial a la Virgen, a nuestra Madre, que como Madre nos quite, nos purifique, nos lave y que comprendamos la gran riqueza de ser hijos de Dios. Somos consagrados, sellados, predilectos por el Señor, pero para una misión, para una misión que realizar, como Jesús, siempre pasando haciendo el bien, sabiendo que Él está siempre con nosotros. 

Querido amigo, gocemos de este encuentro y disfrutemos de ser hijos de un Padre que nos quiere, que nos ama, y de una Madre que nos cura, nos lava y nos purifica. Le demos gracias así, con toda alegría, por el regalo de nuestro bautismo, el bautismo de Jesús, el bautismo también mío, el día de la purificación, el día del amor.

Querido amigo, nos quedamos en silencio, agradecemos y alabamos y nos comprometemos a la misión tan grande como es dar la buena noticia desde la purificación y desde nuestro bautismo en la misericordia del Señor.  

¡Que así sea!

FRANCISCA SIERRA GÓMEZ

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.