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25 de enero. LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO


 

Lo que normalmente celebramos de los santos es su muerte: su dies natalis, su nacimiento a la nueva existencia, pascual, con Cristo. Pero hoy celebramos de Pablo, no su martirio -que recordaremos conjuntamente con el de Pedro el 29 de junio- sino su encuentro con Cristo Resucitado en el camino de Damasco, cuando debía contar unos treinta años.

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El episodio se nos narra tres veces en el libro de los Hechos: en los capítulos 9, 22 y 26. Se ve que la primera comunidad lo consideraba de suma importancia, como origen de la apertura misionera del cristianismo. En las tres versiones de Lucas -en las que los estudiosos ven matices distintos, cada vez- se presenta el episodio como una “conversión”. Mientras que, tal como lo cuenta Pablo en sus cartas, más bien se trata de un “encuentro” y de una “vocación”.

De las dos lecturas alternativas que se ofrecen en el Leccionario, los años impares se podría leer la primera (Hch 22), y los pares, la segunda (Hch 9).

a) Hechos 22,3-16: “Levántate, recibe el Bautismo, que por la invocación del nombre de Jesús lavará tus pecados “Cuando Pablo fue detenido en Jerusalén por los judíos, estuvo a punto de ser linchado por ellos: le salvaron en el último momento los soldados romanos.

Pablo aprovechó la ocasión para hacer su propia defensa delante de los judíos, en su lengua, el hebreo, presentándose como un judío piadoso, aferrado a la ley mosaica, que, al creer en Cristo Jesús, lo único que hace es obedecer a las promesas mesiánicas del Antiguo Testamento.

Así nos enteramos del episodio de la conversión de labios del mismo Pablo: su propósito de perseguir a los cristianos (“perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios”: Ga 1,13), la experiencia del encuentro misterioso con el Señor resucitado, la acogida que recibió en la comunidad de Damasco y la misión que se le confió: anunciar a todos los pueblos la buena noticia de la salvación en Jesús de Nazaret, el Mesías esperado.

El encuentro con Cristo Jesús cambió la vida de Pablo: de perseguidor se convirtió en apóstol decidido, dando testimonio de su fe con una admirable valentía a lo largo del resto de sus años, hasta el martirio en Roma.

b) Hechos 9,1-22: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Aquí, el relato de la conversión de Pablo no se pone en labios del mismo apóstol como en el capítulo 22- sino que forma parte del relato histórico en La pluma del autor, Lucas, Subraya la decisión con la que el apóstol Pablo -entonces todavía Saulo de Tarso-, que había sido discípulo de Gamaliel, emprendió la persecución contra los discípulos de Jesús (los que seguían “el nuevo camino”, apartándose, por lanío, según su entender, del judaísmo ortodoxo). Pero la “cristofanía” de Damasco cambia su vida radicalmente. La comunidad cristiana, en la persona de Ananías, le acoge. La terminología es propia de la “iniciación cristiana”, tal como luego se haría en el proceso bautismal: catequesis, imposición de manos, recuperación de la vista (“iluminación”), el gesto de “levantarse” (en griego, el mismo verbo que para “resucitar”), el bautizo y una comida festiva con los hermanos.

La misión que se le encomienda a Pablo queda clara: “Ese hombre es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a pueblos y reyes y a los israelitas”. Así como también la agitada historia que le espera: “Y yo le enseñaré lo que tiene que sufrir por mi nombre”. Pablo no tardó nada en lanzarse a su nueva misión: “luego se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios”.

Marcos 16,15-18: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio “

En el final de su evangelio, Marcos nos transmite la gran consigna de Jesús: la evangelización a todo el mundo y hasta el final de los tiempos. Consigna muy oportuna cuando estamos celebrando la vocación de un apóstol tan admirable como Pablo.

La misión es para toda la comunidad cristiana. Los apóstoles, en primer lugar y, entre ellos, Pablo, a título especial, aunque no fuera de los doce primeros, cumplieron con heroica generosidad este encargo de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús. Es lo que el estribillo del salmo nos ha hecho repetir: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio”, siguiendo así el espíritu del salmo 116: “Alabad al Señor todas las naciones”.

a) En este relato de la conversión de Pablo uno no sabe qué admirar más: la elección sorprendente por parte de Cristo, la respuesta de Pablo o la acogida de la comunidad de Damasco.

La iniciativa es de Cristo Jesús. Pablo era la última persona que uno esperaría que fuera llamada como apóstol de Cristo. Recordemos que había estado presente en el martirio del diácono Esteban. ¡Las sorpresas de Dios!: “Soy Jesús, a quien tú persigues”. Pero lo elige como testigo suyo: “Ese hombre es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre”. Jesús le da un voto de confianza.

La historia de las vocaciones nunca deja de sorprendernos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y ahora.

Admiramos también la respuesta de Pablo, tan decidida como la de Pedro y los otros cuando dejaron las barcas y siguieron a Jesús. Pablo tenía una buena disposición humana y religiosa: “¿Quién eres, Señor?”. Su respuesta fue instantánea: se puso a predicar y a demostrar a los judíos que Jesús era el Mesías que esperaban, y a partir de ahora dedicará todas sus energías a la nueva causa. Las muchas dificultades que encontró en el camino -y que Ananías ya le anunció- no enfriaron su entrega. Pablo se mostró siempre intrépido y nadie le pudo hacer callar. Su amor a Cristo fue el motor de toda su vida: “para mí, vivir es Cristo”, “ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”, “sé de quién me he fiado”. Hasta que, en tiempos de Nerón, dio el supremo testimonio en Roma con su vida.

Tiene también su mérito la actitud de la comunidad de Damasco, empezando por Ananías. Era explicable que sintieran alguna suspicacia, conociendo las intenciones con las que venía Saulo. Pero se dejaron convencer y le acogieron, acompañándolo en su camino de fe y lanzándolo a la misión.

b) ¿Actuamos, en nuestra vida, como estos tres protagonistas?:

– ¿somos capaces, como Jesús, de dar un voto de confianza a las personas, aunque nos parezcan menos indicadas?;

– ¿damos a Dios una respuesta incondicional, como Pablo, enamorados de Cristo, dedicándonos con ilusión a la evangelización en nuestro ambiente familiar, social, como testigos del evangelio en el mundo de hoy?;

– ¿tenemos un talante acogedor, como la comunidad de Damasco, para con aquellas personas que nos resultan incómodas, o que puedan llegar precedidas de no muy buena fama, ayudándoles a encontrar y seguir su camino según la voluntad de Dios?

c) Hoy termina la “semana de oración por la unidad de los cristianos”: buen día para que todos los seguidores de Jesús se espejen en este gran apóstol y aprendan de él su entrega al trabajo evangelizador, dando importancia a lo principal, por encima de divisiones y rencillas. Todos convertidos a Cristo, que es el Salvador de todos, y por tanto, unidos entre nosotros.

La fiesta de hoy nos invita a “convertirnos” también nosotros en nuestros caminos de seguimiento de Jesús. En la oración del día pedimos: “Concédenos caminar hacia ti, siguiendo su ejemplo, y ser ante el mundo testigos de la verdad”. Y en la poscomunión: que la Eucaristía de hoy “nos encienda en el fuego del amor que abrasaba el corazón de san Pablo y le impulsaba al servicio de todas las Iglesias”.

“Vas a ser testigo ante todos los hombres

de lo que has visto y oído” (Ia lectura a)

“Ese hombre es un instrumento elegido por mi’ (Ia lectura b)

“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio” (evangelio)

“Concédenos ser ante el mundo testigos de la verdad” (oración)

Tomado del libro // Enséñame tus caminos de José Aldazábal

 

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Autor:

Mi nombre es Maria Dilma. Con este Blog, quiero compartir mis experiencias. Me sirvo de LA PALABRA escrita, por medio de frases cortas y bien pensadas, que surgen del sentimiento más profundo de mi ser. Cada pensamiento será producto del momento y las circunstancias en las que se dan. Soy consciente de que todo mensaje responderá a quién y desde dónde se diga, y esto puede dañar, ensalzar, difamar, informar o desinformar a las personas. Sin embargo, quiero que junt@s "nos conozcamos a nosotros mismos, seamos lo que debemos ser". Aquí encontrarás temas Espirituales en la vida cotidiana y, sobre todo, temas psicológicos. Espero que sea de tu agrado y que Dios -PALABRA VIVIENTE- me ayude a llegar a ti por medio de mis reflexiones y a no perder de vista el fin propuesto. Seas BIENVENIDO/A.