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Miércoles Santo /¿DÓNDE QUIERES QUE TE PREPAREMOS LA CENA DE PASCUA?

Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia  para entregarlo. El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?» Él contestó: «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».  Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y  prepararon la Pascua.

Al atardecer se puso a la mesa con los Doce.  Mientras comían dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar».

Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?» Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar.

El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido». Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?» Él respondió: «Tú lo has dicho». Mt 26, 14-25

En el relato de la cena de Jesús en Betania (Mt 26,6), Mateo, al describir cómo una mujer perfumó a Jesús con un frasco de alabastro de gran valor, “los discípulos se indignaron” y protestaron de aquel gasto innecesario, que se debería haber empleado, más bien, en socorrer a los pobres (Mt 26, 8-9). Aquí ya se nota un distanciamiento de los apóstoles en su relación con Jesús.

Cuando Jesús, en Cafarnaún, manifestó la necesidad de “comer la carne del Hijo del Hombre” (Jn 6, 53-58), muchos discípulos llegaron a decir: “Este modo de hablar es insoportable” (Jn 6, 60).

Y desde entonces, muchos de ellos se echaron atrás y ya no andaban con Él. Por eso Jesús preguntó a los Doce: “¿Es que vosotros también queréis marcharos?”  Pedro entonces manifestó la adhesión de los apóstoles a Jesús (Jn 6, 66-69).

Aquella crisis se resolvió. Pero la tensión empezó a palparse. Y esta tensión se evidenció cuando Santiago y Juan, pretendieron los primeros puestos en el Reino (Mc 10, 35-41; Mt 20, 20-24). Lo que dio motivo a una nueva confrontación en el grupo de los Doce.

Es evidente que aquellos hombres no aceptaban determinados planteamientos de Jesús. El abandono total estalló cuando Jesús se dejó encarcelar, juzgar y ser condenado a la muerte más infamante. Los apóstoles entendían la religión de otra manera. Y aquella falta de coincidencia ha seguido adelante en la historia.

 

ORACIÓN

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

Semana Santa – Miércoles Santo 23 de Marzo de 2016

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

y también de la alegría.

(Mario Benedetti, Sobre la paz por la vida vivida)